Pepe
borré la carta anterior porque no decía sino tonterías. Ahora te escribo otra para seguir con lo mismo. Todos tenemos problemas y los tiempos no están para tirar cohetes. Esa preposición, "para", me tiene loco. Cada vez que corrijo algo y la veo, procuro quitarla.
La novela que ganó el Benito, la tengo aquí, Nudo, 530 páginas. Parece bien escrita pero no me animo a leerla. La que si leo si la tengo es la de Andrea Abreu. La primera es una novela para todo el mundo, no sólo para intelectuales relamidos. Tuvo suerte, un golpe de suerte, y se hizo célebre y ahora edita la segunda, Pajaritos preñados, en una editorial aristocrática burguesa. También tengo ganas de pillar la última de Ana, que la presenta el 18 en el casino de Arona. En cuanto a los amigos, ni Sita ni Ramón, que ahora están en confrontación, me preguntan si me pica un pie. Lo que me pica es el puto ratón que tengo en casa. Cuando no es uno es otro. Preparé dos trampas y al ponerlas en el suelo saltaron y se estropearon. Hablé con Morgan. Bien por esa banda, sin proyectos, ya pasó el verano.
Hasta otra.


