No me gustan los millones de fotógrafos
Ni la gente que habla en un concierto de jazz
No me gustan muchas cosas,
pero qué puedo hacer
No me gustan los troncos ni las troncas
Tampoco el vino blanco afrutado
No me gusta estar enfadado,
pero qué puedo hacer
No me gustan las abejas cabezotas
Ni los noes de entrada
No me gustan los ácaros,
ni la nariz trancada,
pero qué puedo hacer
No me gusta que no escuches cuando hablo
Ni que hables cuando escucho
No me gustan los millones de perros y gatos,
pero qué puedo hacer
No me gusta viajar sin una razón
Ni ser turista por nada
No me gusta quemarme la cara,
pero qué puedo hacer
No me gusta envejecer ni tener canas en la barba
No me gusta que se mueran las palabras,
pero qué puedo hacer

