Arroz caldoso.
Lenguas que hablan
de los pájaros
de la tierra.
Pájaros del árbol
donde Adán y Eva
conocieron la manzana
del misterio.
Piernas de mujer
viajan con bolsos
modernos
hacia un hotel
donde soy el invitado
que llega.
Hacia una habitación
donde cabemos
tres holgadamente
pero nos juntamos
en la bañera
y en cama grande
acampamos.
Afuera, en la Milla
de Oro, las inglesas
líbidas de la noche
aguardan los versos
de Alonso Quesada.
viernes, 27 de abril de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
Viaje al Sur (III)
El Norte es el amor. Y mi médico dice que el amor no existe. Y el Sur es el negocio. Esto sí existe.
La autopista del Sur...
... Viajamos hasta Chío. Aquí vivieron entre los setenta y ochenta, Cristina y Paco padescanse. A Cristina hace mucho que no la veo. No sé si seguirá en la zona inglesa de La Orotava, cerca de los aforismos de Anoniman. Paco decidió irse de este mundo. Siempre me recibieron con los brazos abiertos. Ella era la maestra del pueblo. Paco había estudiado Derecho pero no ejerció. Hacía lámparas de macramé. Preciosas. Y unos pasteles integrales que nunca he probado otro igual. Cultivaba plantas de mirar la luna. La luna era más bella a través de las sus plantas en flor. Los eché de menos. Intenté recordar dónde estaría su casa. Ni modo.
De Chío pasamos a Tamaimo. Paramos en una casa con huertas cuidadas, y luego desandamos camino y paramos en Los Cristianos. Primero unas cañas con Berto Linares. Recordamos viejos episodios, y donde hay episodios hay gente. Carmelo Bencomo, Marcos Risco... y La Belga. La cineasta, antigua amiga de Berto, que hizo La isla donde se esconde La Edad de Oro. Una película que no pude ver entera cuando la estrenaron en el Cine Víctor. Ahora, en un anuncio en la tv, vi que la están poniendo de nuevo, pero no acerté a ver dónde ni en qué isla. Parte de la historia con la Belga, y otras historias, están en las páginas de Barandal Paraiso, el libro que Berto editó con Pepe Varos. A Pepe Varos me lo encuentro ahora en Línea líquida, la novela inédita de José María Lizundia. Quien también conoció a Pepe Varos, excelente editor en cuanto a la calidad y elegancia física del libro, fue Sit. Pero no hablamos de Pepe más tarde, cuando Berto se fue a coger la guagua para ir a trabajar, en Buzanada, y esperamos a Sit en la plaza de la iglesia, viendo pasar almas humanas y jugando a conocer el alma de la estampa. Como ayer noche con Marlene y Lindoslabios en la plaza del mercado, en Santa Cruz.
Sit nos llevó a almorzar. Arroz caldoso. (Esto me recuerda que Ramón me debe una invitación a arroz caldoso, pero no se la recuerdo porque a lo mejor me recuerda él lo que yo le debo...)
La autopista del Sur...
... Viajamos hasta Chío. Aquí vivieron entre los setenta y ochenta, Cristina y Paco padescanse. A Cristina hace mucho que no la veo. No sé si seguirá en la zona inglesa de La Orotava, cerca de los aforismos de Anoniman. Paco decidió irse de este mundo. Siempre me recibieron con los brazos abiertos. Ella era la maestra del pueblo. Paco había estudiado Derecho pero no ejerció. Hacía lámparas de macramé. Preciosas. Y unos pasteles integrales que nunca he probado otro igual. Cultivaba plantas de mirar la luna. La luna era más bella a través de las sus plantas en flor. Los eché de menos. Intenté recordar dónde estaría su casa. Ni modo.
De Chío pasamos a Tamaimo. Paramos en una casa con huertas cuidadas, y luego desandamos camino y paramos en Los Cristianos. Primero unas cañas con Berto Linares. Recordamos viejos episodios, y donde hay episodios hay gente. Carmelo Bencomo, Marcos Risco... y La Belga. La cineasta, antigua amiga de Berto, que hizo La isla donde se esconde La Edad de Oro. Una película que no pude ver entera cuando la estrenaron en el Cine Víctor. Ahora, en un anuncio en la tv, vi que la están poniendo de nuevo, pero no acerté a ver dónde ni en qué isla. Parte de la historia con la Belga, y otras historias, están en las páginas de Barandal Paraiso, el libro que Berto editó con Pepe Varos. A Pepe Varos me lo encuentro ahora en Línea líquida, la novela inédita de José María Lizundia. Quien también conoció a Pepe Varos, excelente editor en cuanto a la calidad y elegancia física del libro, fue Sit. Pero no hablamos de Pepe más tarde, cuando Berto se fue a coger la guagua para ir a trabajar, en Buzanada, y esperamos a Sit en la plaza de la iglesia, viendo pasar almas humanas y jugando a conocer el alma de la estampa. Como ayer noche con Marlene y Lindoslabios en la plaza del mercado, en Santa Cruz.
Sit nos llevó a almorzar. Arroz caldoso. (Esto me recuerda que Ramón me debe una invitación a arroz caldoso, pero no se la recuerdo porque a lo mejor me recuerda él lo que yo le debo...)
sábado, 21 de abril de 2012
viaje al sur (II)
Tea. Ordenador 46. Ya antes el 41 se negó a abrirse. Este me hace negocios raros.
--¿Con quién fuiste al Sur?
Anoche después de que estuve con Carmen, Marlene y dos amigas más, que si Tirante el blanco escribiera esto las llamaría Lindoslabios y Dulcemirar. Pero lo escribo yo. No me acuerdo cómo se llaman. Con Dulcemirar compartí una cerveza. Con Lindoslabios una parte de la realidad.0. Con Marlene la foto de un cachorro, y con las cuatro la actuación de Abubukaka en el teatrillo del bar Regio, en la zona este del Estadio.
La obra era de
humor chabacano
pa rascarse el ano
No causaba por lo menos vergüenza ajena, se podía mirar y oír, e incluso a Dulcemirar le encantó. A mí no tanto, salvo el momento en que sale a escena La Justicia (más que aceptable semblanza de esa estampa del Tarot de Marsella), una casquivana verbenera y por cocaína dispuesta a declarar inocente y culpable, inclinar la balanza pal lado que más le interesa. Estuvo bien ese momento, a mi sentir, en la actuación de Abubukaka, digna de Arístófanes. Lo demás, y mejor, una cena en la tasca de un paisano del Bierzo. Estupenda comida y buen precio. Luego montamos en el coche y como yo no tenía ganas de que me descargaran todavía en La Maldad, le dije a Carmen que me dejase en La Laguna. Lindoslabios y Dulcemirar se apearon del Altea en la zona del Mercado y a mi me dejaron en la avenidad Trinidad. Pasé por casa del Brujo. Le pedí un cigarro. Le dije adiós y bajé a S/C en el Tranvía. Esta vez no problema. El revisor, que antes de llegar a mí puso dos multas, me pidió el bono y todo correcto. Viaje pagado. Me bajé en Guimerá y bajé al Generador. Allí me encontré con Dr. R. Estaba con un grupo de artistas. Pegué la hebra con una instaladora afrocubana. Y hace unas horas, tomando los churros del amancer, Dr R me hizo esa pregunta.
--¿Con quién fuiste al Sur?
--¿Sabes que me dicen que no es buen consejo ese tuyo de que me haga amigo de la rata? --dije.
¿Continuará?
--¿Con quién fuiste al Sur?
Anoche después de que estuve con Carmen, Marlene y dos amigas más, que si Tirante el blanco escribiera esto las llamaría Lindoslabios y Dulcemirar. Pero lo escribo yo. No me acuerdo cómo se llaman. Con Dulcemirar compartí una cerveza. Con Lindoslabios una parte de la realidad.0. Con Marlene la foto de un cachorro, y con las cuatro la actuación de Abubukaka en el teatrillo del bar Regio, en la zona este del Estadio.
La obra era de
humor chabacano
pa rascarse el ano
No causaba por lo menos vergüenza ajena, se podía mirar y oír, e incluso a Dulcemirar le encantó. A mí no tanto, salvo el momento en que sale a escena La Justicia (más que aceptable semblanza de esa estampa del Tarot de Marsella), una casquivana verbenera y por cocaína dispuesta a declarar inocente y culpable, inclinar la balanza pal lado que más le interesa. Estuvo bien ese momento, a mi sentir, en la actuación de Abubukaka, digna de Arístófanes. Lo demás, y mejor, una cena en la tasca de un paisano del Bierzo. Estupenda comida y buen precio. Luego montamos en el coche y como yo no tenía ganas de que me descargaran todavía en La Maldad, le dije a Carmen que me dejase en La Laguna. Lindoslabios y Dulcemirar se apearon del Altea en la zona del Mercado y a mi me dejaron en la avenidad Trinidad. Pasé por casa del Brujo. Le pedí un cigarro. Le dije adiós y bajé a S/C en el Tranvía. Esta vez no problema. El revisor, que antes de llegar a mí puso dos multas, me pidió el bono y todo correcto. Viaje pagado. Me bajé en Guimerá y bajé al Generador. Allí me encontré con Dr. R. Estaba con un grupo de artistas. Pegué la hebra con una instaladora afrocubana. Y hace unas horas, tomando los churros del amancer, Dr R me hizo esa pregunta.
--¿Con quién fuiste al Sur?
--¿Sabes que me dicen que no es buen consejo ese tuyo de que me haga amigo de la rata? --dije.
¿Continuará?
viernes, 20 de abril de 2012
Viaje al Sur (entrega 1)
Recuerdo viajes festivos y viajes dramáticos. En República Dominicana (donde el dictador Trujillo --hijo de mujer de Haiti y de hombre de La Gomera-- tuvo la desafortunada osadía de creer que podía seguir medrando a espaldas de EE.UU.) vi cómo la alegría coexistía con la miseria sin que nadie gritase más alto que nadie. Un hombre, en la calle principal de Santo Domingo, se golpeaba la cabeza con una botella, hasta que la botella se rompió en uno de los golpes y el vino se mezcló con la sangre, chorros de sangre y chorros de vino y cristales rotos. Más tarde, en una guagua hacia playas paradisiacas, viajaba una chica mulata con un niño en los brazos, de pocos años de edad y con las manos amarradas. Se bajó la mujer a medio camino. Con el niño en brazos, sin pies, la mujer caminó hacia un poblado de desoladas chabolas. Más tarde, en las playas de arenas doradas y aguas termales, donde los negros tenían vedado el paso, JO me sugirió que fuese a tomar una Presidente. Era la manera en que ella podía deshacerse de mi compañía y llamar al hombre que había dejado en España, aunque había preferido viajar conmigo porque yo era más civilizado y en caso de apuros podía resolver con más autoridad cualquier percance. Así fue. Pero esto ya es parte de una historia más larga, con la bachata inundando los trasportes públicos (qué escandalera armaron los negros cuando un chófer quitó una bachata y puso un tango), con los parachoques amarrados con alambres y las ventanillas con plásticos y papel adhesivo. Negros buscándose la vida, ofreciendo frutas o muñecos de vudú. Un tinerfeño blanco, asentado en la república, que quería convencerme para que me quedade en la isla caribeña y montar un museo del pirata. Ayer recordé, viajando al Sur, esos años atrás y que por algún lugar duerme un cuaderno con dibujos y etc. de esos agridulces días de no sé ya qué año.
El Sur, ayer, estuvo en las ántipodas (sentimientos y emociones) de ese viaje al Caribe, pero no pude evitar recuerdos de otros tiempos en Chío, y lo que el destino guardaba a los antiguos amigos que vívían en Chío.
De ellos --y de otra gente-- hablé con Alberto Linares...
Continuará (creo)
Totalmente en las antípodas del Cáribe, fue ayer el Sur.
El Sur, ayer, estuvo en las ántipodas (sentimientos y emociones) de ese viaje al Caribe, pero no pude evitar recuerdos de otros tiempos en Chío, y lo que el destino guardaba a los antiguos amigos que vívían en Chío.
De ellos --y de otra gente-- hablé con Alberto Linares...
Continuará (creo)
Totalmente en las antípodas del Cáribe, fue ayer el Sur.
miércoles, 18 de abril de 2012
3+1
El Sáhara como metarrelato se presenta en Las Palmas. El libro habla de nuestros más inmediatos vecinos. Está escrito con claridad, solvencia y derecho al grano, gracias que también están en Canarias diversos nacionalismos, dos libros donde la sociología y la política tienen inevitable matrimonio. Lástima no estar en Las Palmas, donde ahora sufre, encadenado a un barco el capitán M. Aquí, en la isla del infierno, Mr Cuervo me tuvo anoche como una carga. No fue muy afortunado decirle en la tasca del posprograma que pagara una ronda. Cuatro que fueron 3 + 1, el 1 Juan Royo (a partir de ahora Juan con Miedo, si mi amigo no se molesta, y sé que no), que vació la tarjeta pagando cuatro copas (a cuatro) y cuatro bandejas de deliciosos pinchos que preparan en esa tasca. La cosa se convirtió en 2 + 2 por insistir en "venga, paga una ronda". En la tele Bayer-Madrid. La hierba anterior, ingerida en el paseo de 3 de Mayo junto a la sede de la Nacional, nos había abierto el apetito y las ganas de beber. Juan y Ramón pusieron objeciones a la novela Cucarachas con Chanel. Yo también puse la mía. De ello hablaremos, si Dios quiere, el día 5 en el Ateneo Miraflores.
Cuando Mr Cuervo me descargó en La Maldad, abrí la tele que me regaló un dama de Taraconte. Si no me la llevaba yo, se la llevaban los gitanos. Que me perdonen los gitanos. Me he vuelto adicto (estudioso, si quiero quedar bien) de los programas de pitonisos tarotistas o numerológicos, magientos y espirituales. Gabriel el venezolano y Karisma la cubana son soberbios. Pintoresco otro que parece un venusiano elegido para la maestría de curar los maleficios, maldiojos y otras desgracias con que nos plaguean los hombres malos. En fin, programa con elefantes símbolicos. Rey que cayó y Reina que debería reinar.
Esta mañana con Anghel. Hablamos de Puerto Santo. La aún inédita novela de Juan Royo. Esta (que se pudo haber titulado El cherne hablador) y Cucarachas con chanel ocupan la cumbre de la píramide sincrónica de la narrativa isleña, una píramide sólida la de esta edad de oro... Oro es lo que necesitamos, para venderlo y no tener que decir "venga, invita una copa"... Otras cosas son las que dicen Gabriel y Karisma. Ya te contaré, desocupado lector. Ahora voy a ver si pillo las columnas de Andrés Chávez donde habla de casos judiciales y casos médicos. Un fuerte abrazo a La Palmas, y ahúl.
Cuando Mr Cuervo me descargó en La Maldad, abrí la tele que me regaló un dama de Taraconte. Si no me la llevaba yo, se la llevaban los gitanos. Que me perdonen los gitanos. Me he vuelto adicto (estudioso, si quiero quedar bien) de los programas de pitonisos tarotistas o numerológicos, magientos y espirituales. Gabriel el venezolano y Karisma la cubana son soberbios. Pintoresco otro que parece un venusiano elegido para la maestría de curar los maleficios, maldiojos y otras desgracias con que nos plaguean los hombres malos. En fin, programa con elefantes símbolicos. Rey que cayó y Reina que debería reinar.
Esta mañana con Anghel. Hablamos de Puerto Santo. La aún inédita novela de Juan Royo. Esta (que se pudo haber titulado El cherne hablador) y Cucarachas con chanel ocupan la cumbre de la píramide sincrónica de la narrativa isleña, una píramide sólida la de esta edad de oro... Oro es lo que necesitamos, para venderlo y no tener que decir "venga, invita una copa"... Otras cosas son las que dicen Gabriel y Karisma. Ya te contaré, desocupado lector. Ahora voy a ver si pillo las columnas de Andrés Chávez donde habla de casos judiciales y casos médicos. Un fuerte abrazo a La Palmas, y ahúl.
lunes, 16 de abril de 2012
acusaciones
Entre "las putas tienen algo de santas y las santas tienen algo de putas" y "todas las putas son santas y todas las santas son putas", existe un abismo ideológico, dos formas antagónicas de ver el mundo, quizá lo que los hermanos L-V llamaron relativismo y no relativismo. Prefiero la segunda opción, no por razones ideas sino por emociones poéticas (como principio de un romance, es la única opción
todas las putas son santas,
todas las santas son putas...)
y espero que reflexiones si o no "toda idea es poesía y toda poesía es idea", incluso las malas. Malas ideas me brotaron la otra noche, la noche de los antecedentes. Las acusaciones eran ciertas. Por fortuna, G no añadió la de maltratador. Más incierta que la verdad. Sí son ciertas las que G señaló. La herida había cicatrizado mal, y fue suficiente el dedo en la llaga para que ahora esté desangrándome. Mis conocimientos médicos me indican que las sangrías son terapéuticas de vez en cuando. Espero que sí. Y que Dios me conceda tiempo para reparar mis delitos y no volverlos a cometer.
Ahora de pronto recuerdo tres casos de ACUSADORES: 1) los tiradores de piedras contra María Magdalena; 2) El pintor, el poeta y el político que acusaron a Sócrates de impío y corruptor de menores, y 3) el moreno que acusó (y era cierto) a Martín Fierro de haber matado a su hermano. Es el único caso en que el lector oyente simpatiza con el acusador. Martín Fierro en una borrachera se comportó de un modo indigno. Sin embargo, comprendemos al gaucho cuando no permite que el negro se acerque a tocarle las pelotas de la conciencia. En cambio, en el caso 1 estamos con María, y con Jesucristo. Muchos son los que tiran piedras que tenían antes que metérselas por donde estás pensando. Por lo que queda, en el caso de Sócrates, no tengo otra opción que estar con el héroe de la historia del pensamiento. Reconocer la propia ignorancia es superior a la petulancia de los que creen saber más que nadie porque han leído muchos libros, sus pinturas están en prestigiosos museos y su palabra es ley en las pantomimas públicas.
Y ahora iba a hablar (en honor de mi amigo-hermano Alberto Linares) de Ramón Trujillo Carreño, nuestro antiguo profesor de Semántica (quizá tenía razón Josefina Martínez en Oviedo y la voz pasiva en español no exista, en contra de la demostración de Ramón Trujillo), que hoy está en la página 6 de La Opinión. Pero el tiempo de TEA se termina y hay que caminar. Si no camino, no seré santo nunca y nadie me va a querer. Hasta otra y que Mr Cuervo logré salir de las encerronas del Triángulo.
todas las putas son santas,
todas las santas son putas...)
y espero que reflexiones si o no "toda idea es poesía y toda poesía es idea", incluso las malas. Malas ideas me brotaron la otra noche, la noche de los antecedentes. Las acusaciones eran ciertas. Por fortuna, G no añadió la de maltratador. Más incierta que la verdad. Sí son ciertas las que G señaló. La herida había cicatrizado mal, y fue suficiente el dedo en la llaga para que ahora esté desangrándome. Mis conocimientos médicos me indican que las sangrías son terapéuticas de vez en cuando. Espero que sí. Y que Dios me conceda tiempo para reparar mis delitos y no volverlos a cometer.
Ahora de pronto recuerdo tres casos de ACUSADORES: 1) los tiradores de piedras contra María Magdalena; 2) El pintor, el poeta y el político que acusaron a Sócrates de impío y corruptor de menores, y 3) el moreno que acusó (y era cierto) a Martín Fierro de haber matado a su hermano. Es el único caso en que el lector oyente simpatiza con el acusador. Martín Fierro en una borrachera se comportó de un modo indigno. Sin embargo, comprendemos al gaucho cuando no permite que el negro se acerque a tocarle las pelotas de la conciencia. En cambio, en el caso 1 estamos con María, y con Jesucristo. Muchos son los que tiran piedras que tenían antes que metérselas por donde estás pensando. Por lo que queda, en el caso de Sócrates, no tengo otra opción que estar con el héroe de la historia del pensamiento. Reconocer la propia ignorancia es superior a la petulancia de los que creen saber más que nadie porque han leído muchos libros, sus pinturas están en prestigiosos museos y su palabra es ley en las pantomimas públicas.
Y ahora iba a hablar (en honor de mi amigo-hermano Alberto Linares) de Ramón Trujillo Carreño, nuestro antiguo profesor de Semántica (quizá tenía razón Josefina Martínez en Oviedo y la voz pasiva en español no exista, en contra de la demostración de Ramón Trujillo), que hoy está en la página 6 de La Opinión. Pero el tiempo de TEA se termina y hay que caminar. Si no camino, no seré santo nunca y nadie me va a querer. Hasta otra y que Mr Cuervo logré salir de las encerronas del Triángulo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)