viernes, 11 de octubre de 2019

Seguir escribiendo aquí? Bien, vale. Hay cosas peores. Cuando la literatura es ruido, el silencio es el gran arte. Quien domina el silencio no tiene que demostrar nada. Todo lo que hablamos es paja. En el mejor de los casos. O hipocresía, folleto turístico de la importancia personal. Palabras vacías o mentirosas. Las verdaderas han quedado mudas. Hay que callar para oírlas. Si es que les queda un hilo de voz.

jueves, 3 de octubre de 2019

HH se está haciendo con una meridiana vuelta a la fama. Ahora rescata --da la noticia-- un evento antiguo de protesta contra el deterioro mundial.
--La gente falsa me repugna y me da asco --escribió el otro día.
No sé si ahora es falso, pero lo fue, y nunca lo vi sintiendo asco de sí mismo. Es Rata, animal que se sabe poner bien puesto. ¿Se acordará de cuando fue falso? Es como uno de un cuento de Boccaccio, que era un laja de mucho cuidado y en la confesión se hizo pasar por un santo, y después de confesado murió y lo subieron a los altares. El personaje de este cuento del Decamerón, por lo menos no dijo que había sufrido oprobios ajenos, sólo ocultó o transformó en virtudes los suyos propios. En fin, después del día de julio cuando el recital de Anyelo, la rueda de la historia ha cambiado mucho en Santa Pus y La Maldad. Por fortuna, Barrio Chino está ahora en manos de Belén, que ahora está ocupada hasta el 19 de octubre en otros menesteres que, si salen a flote, serán más beneficiosos para ella. Horizontal jazz también requiere revisión, pero ya no quiero revisar nada. Ya no el mundillo de la literatura sino la propia literatura me tiene sin interés, y la pintura algo pero cada día menos.

En casa de Sita de noche intenté leer 485 años después del año de la Nana. Imposible. O este texto no tiene hilo o yo no se lo encontré. Habría que hacer una lectura cabalística, si no es imposible atar cabos ningunos. Frases rotundas agarradas a un antiguo lenguaje oral, que no me asombraría que hubiese inventado su autor: Ignacio. El lenguaje, sea el simple de Kafka o el idiolecto de Juan Rulfo, debe construir un edificio. Hacer escultura con el lenguaje eso lo hizo Joyce, y ¿quién lee no ya el Ulises sino la novela que fabricó después? Por lo menos en el Ulises hay argumento(s) pero en 485 años no he visto ninguno. Estampas aisladas. Esto sí.

La calle El Tanque tiene ahora historias que me afectan, pero la única que puedo contar aquí es el trabajo del fontanero y su ayudante Pedro. Tiene su interés. Pero el cuento habría que construirlo bien, y no tengo ganas de pensar nada. Ni en ti.


lunes, 30 de septiembre de 2019

Lo voy a llamar Sísifo. Es una lagartija. Todo el día ha estado junto a la puerta de entrada, haciendo el mismo trabajo. Llega hasta donde termina el hormigón, y se cae otra vez al suelo, y vuelve a subir y vuelve a caer, y vuelve a subir... así ha estado todo el día, y sigue.

Ir de viaje con un amigo a casa de una amiga teniendo el cuerpo flojo y el alma derrumbada es abusar. Abusé. Ramóm me recogió en el barrio, con su bólido Ford. Rojo. Entre brillante y opaco. Fueron dos baños de mar. Uno entero y otro medio. El añorado mar. Se ha vengado de que un día lo llamé monótono. Monótona resultó la obra de teatro que vimos en una sala no muy apropiada para expandir la voz de los actores, de las actoras, todas mujeres, representando mujeres y hombres. Mujeres que esperan un barco que no llega y hombres en el barco sin rumbo, sin que nadie sepa aún qué fue lo que ocurrió con el Fausto, el barco desaparecido entre el Hierro y la Palma. La obra se hizo larga. Menos largo y más ameno la charla con Berto y Sonia en un lugar donde yo pedí la hamburguesa que pidió Ramón. Alberto Linares es quien mejor conoce la relación profunda entre el autor y su obra (hablaba de Ignacio Gaspar). Los recuerdos acuden a Berto en Carrusel. La vida es una tómbola, y el mago sabe dónde está el número premiado y la escopeta que no tiene el cañón torcido. Berto es una narrador oral aparte de narrador a secas, el que se dedica a escribir sobre un papel, o una pantalla. "Hablar es sembrar y oír es cosechar."

A veces los acontecimientos adversos hay que verlos como estiércol de frutales. Dos hermanos a punto de matarse en un primer piso. El gato menudo, como un soplo, que Sita rescató del sacrificio. El sacrificador, un hombre cuyas aventuras no me corresponde a mí narrarlas. Tendría que ponerles la voz de Sita o de Ramón, y mi memoria también anda delicada. Del enjambre líquido vertido sobre el asiento trasero de un automóvil, de esto no hablo tampoco. Ni de Chocolate y la otra y el gatito soplo asomados al balcón, ay. Déjalos ahí. Nosotros, en el día del gran apagón, subimos a Arona. Exposición con cuadro de Argelia  Bello Hernández, entre obras de otros pintores aronero, en el salón del ayuntamiento. Afuera la plaza engalanada para un festival cómico, con Vieira de humor principal. Me gustó a pesar de todo, o quizá por esa chabacanería que es la madre de todas las literaturas.

Regreso de noche, con Ramón. Devuelta la luz a la isla.

martes, 24 de septiembre de 2019

--A ver el retrasado este, le doy una patada en la cabeza...

--Caminando, porque si no, no llegamos.

--Yo lo que no es mío, no lo quiero.

Son frases del día. La primera de un albañil en los andamios, uno que entretiene el trabajo de los otros contándoles sus aventuras. Las cuenta bien. Muy bien. Es agradable oírlo. Es el menos que trabaja pero el que más ayuda a que el trabajo sea llevadero.

La segunda es de Esteban el cazador, caminando hacia la escalinata de Ibrahim. Parece una frase del montón, de perogrullo. No sé. Nunca se llega. Ni aquél personaje de Kafka llegó al castillo ni Juan Matus llegó a Ixtlan.  La diferencia entre uno y otro es el camino. Un camino desalmado o un camino animado. El del brujo yaqui es un camino que tiene vida, que te da el gozo de vivir, y el otro lo que tiene es muerte, te quita las ganas de vivir.

La tercera es del fontanero, que vino hoy. En moto. Es la más inquietante. Quien es honrado no lo anda proclamando. Quien no lo es, lo proclama para parecerlo.

--Si hace el trabajo, el dinero es suyo. Si se lo queda, que dios lo bendiga --le dije. (No sé cómo cuadrar esta contestación). 

domingo, 22 de septiembre de 2019

--Jesús, dame un plato.

El vecino entra, le doy el plato. Es el segundo que me pide en menos de una semana. Me lo pide para traérmelo con comida. Comida real, no fotos virtuales. La cocinera es la madre de su mujer. Es su mujer quien lo obliga a traerme un plato de comida exquisita. El segundo que me trae,  hoy. Como haya un tercero...

Ñoc, me recompuso de un mal sueño. Soñaba que estaba trabajando, con las furgonetas en el periódico, y todo era un lío, y mi furgoneta no estaba, y yo no sabía si estaba despedido o no, y fui a hablar con el jefe --en la realidad fue no santo de mi devoción-- que en el sueño era tratable, y era mujer. Cuando fui a hablar con él era mujer. Y hablamos poco. Estuvimos en otro plan, Y si estaba despedido, cuando terminó la entrevista ya me había contratado de nuevo. Desperté con terror porque que aquel hombre apestoso se hubiese en el sueño convertido en mujer placentera, no lo comprendí.

Lo que sí comprendí es que tengo cosas manga por hombros. O me espabilo, o esto va a ir mal.

1. devolver al club el relato de Capote.
2. llamar al fontanero.
3. pagar la contribución.
4. cambiar residencia legal (Ayuntamiento y Hacienda)
...

Vino el vecino Nicolás y un pan. Bueno el pan. Y el bacalao. Papas dijo que no me trajo porque las que había eran para él. Menos mal que la mujer no lo obligó también a traerme papas.