jueves, 11 de marzo de 2010

la aventura de mi joven amiga Midó

Me encontraba meditando en el Monterrey, en la avenida de San Andrés, cómo podía compaginar el recital aquí del bilbaíno mañana y la presentación de la novela de Miguel Ángel Palarea en el Ateneo de La Laguna, y meditaba también cómo armonizar en Radio Tijuana, en ese barco que Víctor quiere llamar Bosque de Micrófonos, la vulgar juglaría de la Serpiente de agua con el refinado mester de clerecía del Gato de agua, sensibles los dos animales y válidos los dos en el variopinto navegar de las ondas hacia esos cuatro puertos que son los oyentes, y recordaba también, allí en el Monterrey, la noche anterior con Laureano de Lorenzo en Santa Cruz, en la presentación de la antología contempóranea de poesía canaria, de Miguel Martinón, hablando mi amigo Lorenzo y yo de erratas mágicas y erratas sin más... En esos ruidos estaba mi silencio mental, cuando la voz de Midón esfumó todas las meditaciones.

--... yo caminaba por un jardín --me contó--, por un camino de losas que formaban dibujos geométricos, y estaba ensimismada en descifrar las figuras cuando, de repente, delante de mí se pusieron unos soldados y me llevaron con ellos a la fuerza a una tienda de campaña que había a pocos metros... En la tienda me esperaba una señora con pinta de loca, gorda, pintarrajeada y dando órdenes a voz en grito para que me sentase en una silla. También había allí dentro una mesa al más puro estilo de vidente con bola de cristal, pero la mesa no tenía bola de cristal sino unas velas y un tapete con los arcanos mayores del Tarot de Marsella... A un grito de aquella mujer, todas las cartas se volvieron humanas y se pusieron en fila en una pared, y entonces ella les dijo que se barajasen... Corrían como locas de un lado a otro y chocándose entre ellas, hasta que la señora pitó con un pito de árbitro y se quedaron quietas y alineadas de espaldas. Me pidió entonces que dijera un número, y yo dije el 15, y la carta 15 se acercó a la mesa, se tumbó encima y se encogió, y ya no era humana, era de cartón. La carta era La Luna boca abajo. Me mandó pedir otro número, el 7, y lo mismo, la carta se encogió y se quedó en la mesa, era El Carro boca abajo, y por último pedí el 1, y esta era El Colgado, boca abajo también... Y ella refunfuñaba, boca abajo, boca abajo, ummm... La mujer me dio a elegir entre salud, dinero y amor. Y yo elegí el amor. Ella fruncía el ceño mientras me miraba con cara de desaprobación y me dijo que veía traiciones, dudas y desconfianza, y que estuviera alerta porque me engañaban...

Midón es una chica jovencita, que siempre va vestida con el uniforme del instituto y una carpeta en la mano, y que yo sepa no tenía novio...

--... y no lo tengo... por eso yo miraba a aquella mujer con la boca abierta, cada vez más convencida de que estaba como una cabra... No, no tengo novio... Cuando pedí el amor, quería ver si mi príncipe azul iba a llegar en una carroza o algo así, jajajá... En fin, después de eso me sacaron de la tienda, otra vez de malas maneras y la tienda desapareció en una nube de humo. Así que al final no sabía si había pasado de verdad o me lo había imaginado, pero no le di más vueltas y seguí caminando... Al final del camino de las figuras geométricas, llegué al paseo de Los Violines... había que pasar un arco con flores y ya estaba ¿en el otro lado?... Era cómo en la época medieval, que cerraban las puertas de la ciudad y quedaba aíslada, y el arco era la frontera... ¿Tú cómo lo ves, Chito? --preguntó.

Primero vi los reversos de La Luna, El Carro y El Colgado: La Justicia, La Estrella y La Papisa... Luego vi que el único número que coincidía con la carta real era el 7, El Carro, porque en la realidad el 15 es el Diablo y el 1 El Mago... pensé pedir ayuda a la cábala judía, a la geometría de las mil y una noche, a la antropología del Dragón de madera, a Marcelino el oyente... pero todos ellos me quedaban muy lejos, y entonces pensé en Campanilla, en las coplas y los haikús de Campanilla, tan celebrados por Lorenzo...

--Campanilla... ¿dónde te escondes? --grité...

5 comentarios:

Ramón dijo...

Hoy es jueves. Hago tiempo para subir hasta la ciudad de los Adelantados. A las ocho, en el Ateneo, toca presentación del libro de Domingo Garí Montllor (Domi): “Tenerife en Rojo: luchas obreras en la transición política, 1975-1977”. Ya esta mañana el doctol Kiko me advertía que no podía venir y que le consiguiera un ejemplar, a poder ser, con dedicatoria. Después de hacerme de rogar un poquito, acepté. Qué remedio. Ahora son las 6,47, reviso mi correo y encuentro una nueva proposición cinematográfica del TEA para el fin de semana: Delta. Película del director húngaro Kornél Mundruczó. Leo la sinopsis y veo el tráiler. La historia me atrae por todo; el tema, el ritmo, el escenario y los personajes. Va de un par de hermanos de veinte y tantos que habían sido separados y acaban de conocerse. Deciden vivir juntos en una cabaña autoconstruida en el Delta del Danubio, en su laberinto de canales y cañaverales (la autoconstrucción es una de mis debilidades). Sí, ahí en medio del agua del río y sobre pilares de madera clavados en el fondo cenagoso, aparentemente sólidos y compactos, pero con base ciertamente maleable y movediza. Casi como nuestra propia vida, la autoconstrucción suprema. El protagonista es un debutante, Félix Lajkó, conocido violinista que también es el compositor de la banda sonora, y la protagonista es la bella y enigmática Orsi Tóth, que recorta su figura contra la inmensa quietud de las aguas del delta.
Y mañana, a la misma hora y lugar, la nueva novela de Miguel Ángel Díaz Palarea: “2056: Canarias marroquí”. ¡Que Dios nos coja confesados!

quico dijo...

¿2056?, pues no me importaria, si viviera para verlo como si "2056 Canarias mauritana" o senegalesa o Brasileira, mejor brasileira ¿o no?, tendría 98 tacos uff¡casi nada, ¿donde hay que firmar?.

Jesús Castellano dijo...

la presentación seguro de "Tenerife en rojo" seguro que es La Luna al revés. La proposición cinematográfica del TEA, El Carro al revés, y la presentación de "Canarias marroquí" El Colgado al revés. La verdad, Ramón, eres genial. Por una vez estoy de acuerdo con Víctor Roncero, sin que sirva de precendente. Eres un ser tocado por la magia, sin querer me has puesto en la pista para descifrar la aventura de mi joven amiga del Monterrey. Una película entre dos libros. Un arco de flores entre la tienda salvaje de una bruja y la ciudad protectora. La Luna es también el artículo de Lizundia hoy en el D.A., un Garzón protegido por el partido político Sol del Ocaso, o como diría Ignacio Gaspar, el Sol de los Muertos. La película es también la que vi esta noche con Marcelino: "Un profeta". Y el otro libro es un libro secreto, un libro de poemas que camina entre la juglaría y la clerecía. Lástima que coincida el mismo día, pero el poeta bilbaíno en San Andrés, aparte de cortesía con Armando Rivero, es como si formase parte del enigma... El enigma también el de Marcelino mañana, a ver si encuentra el bolso con cartera, llaves, etc., en el Renoir-Price.

Ramón dijo...

Lo siento por ustedes, La Laguna será mágica esta noche. Agustín me prometió anoche que vendría a la presentación de Palarea vestido con chilaba, regalo de Roberto tras sus andanzas por el Magreb. Agustín, portentoso, rodeado de mañas y germanas hechizadas por su verbo electrogestual. Divertidas y frescas ellas en la noche vaporosa del CaféTeatro7; mascullando él, como un niño travieso, estrategias y requiebros. Me miraba de vez en cuando incrédulo, una complicidad que se completaba desde la barra, conociéndolo como lo conocían de muchas otras veces de visita con nocturnidad y alevosía. Agustín, pol favol, no me falles en esta noche marroquina o desaparecerás para siempre de mi panteón de dioses laguneros.

Jesús Castellano dijo...

El sueño de una joven colegiala puede remitirnos a Freud, y pensar en las pulsiones sexuales de la joven: el tránsito entre la ciudad protectora y la orgiástica aventura del lugar salvaje. También podemos pensar en Jung, en ver el sueño no referido a la intrahistoria individual sino colectiva, una parábola de la humanidad. Por mi parte, prefiero aplicar los teoremas de la magia cuántica y saber que es el universo entero lo que está en juego en una historia humana. Y nada es casual ni azaroso. El diletante Ramón, con su lenguaje secreto y a la vez referido a la superficial realidad, es quien está indicando el camino. La Tienda esta vez es el Ateneo de La Laguna, con ese Carro de la narrativa esta noche (Palarea), y la ciudad de la avenida de los violines es, esta tarde-noche, los locales del Ayuntamiento aquí en San Andrés, con el recital del amigo bilbaíno de Armando Rivero. Me toca bailar esta vez con la más elemental cortesía social, y me perdio el rebumbio cartológico de La Laguna, pero ahí está Ramón, agudo e impecable cronista... En cuanto a las cartas, hay que cambiarlas de orden, y quedan: El Colgado (envés de La Papisa - El Carro (La Estrella) - La Luna (La Justicia. Después de un tiempo de secreta reflexión, el ser camina por la luz hacia el reino de los instintos y de las intuiciones.