jueves, 20 de julio de 2017

El limbo de la hamburguesa

Sí, Chito, me importa lo q escribes
Ando estos días dándole vueltas a un par d cosas, d cuestiones: 
autonomía?, autogestión?, Viejas? Lapas?



Tb he pensado en Cucarachas cn Chanel, en pasado, presente y futuro
Creo q ese libro pertenece al futuro, y como el futuro no existe, ese libro no existe
Es una regla de tres bastante sencilla, lo sé, pero funciona
Me di cuenta el domingo en un bautizo, ya te contaré mejor
Cucarachas cn Chanel representa en estructura, al menos, la escritura, la narrativa, la literatura del futuro, y x tanto no tuvo lugar en el pasado ni en el presente; lo tendrá en ese futuro q quizás llegue



Trigonometría: Inteligencia, Instinto, Intuición
Sobre esto decirte q para mí estás equivocado
De acuerdo q busques la luz dnd quieras, pero aquí, el orden de los factores y, sobre todo, q nombre lleva cada factor, es importante, y creo q ahí está el error
Inteligencia siempre fue Intuición/ Instinto siempre fue Inteligencia/ E Intuición no fue, no es, y como las Cucarachas , ya veremos si será; sólo depende de sí misma

me despido, Joven
abrazo fuerte alegre de saber q te mueves y bañas en el mar
te quiero, lo sabes
Pepe

martes, 18 de julio de 2017









 Lunes .

topicos

quien no sabe estar en lo oscuro
no sabe estar en la luz,
lo oscuro lo apaga,
la luz lo deslumbra.

quien no oye de buen grado
los disparates del vecino
no entenderá nunca
las investigaciones de Einstein.

quien se muestra al público.
sabe olvidarse de si mismo.
Y aplicarse al estudio
quien se aplica a la ignorancia.

Quien no sabe comer un conejo
no sabe comer una lechuga.
Quien no canta la alegría del mal
no sabe lo que es el bien.

quien no quiere hablar con el diablo
no sabe hablar con Dios.


Pepe, no sé que tendrá que ver este poema con el sueño que tuve anoche. Soñé que pintaba con azul, amarillo, blanco y verde. Los colores de la bandera que registró Antonio Cubillo. Esta interpretación de referirlos a la bandera, aunque sea la más bonita del mundo, me suena superficial.  Marcelino tiene el libro de símbolos de Cirlot. Buen libro. Yo del blanco ahora sólo sé que Mondrian lo prohibió. Es la acumulación de todos los colores. Sí usaba el negro, la negación de todos los colores.

Blanco lo primero que se me ocurrió fue las espumas de las olas.
Amarillo, el color de las ciruelas que compré el otro día a un vendedor ambulante. Dicen que las ciruelas son buenas para cagar bien.

El azul y el verde son, en mis sentidos, colores sagrados, cósmicos, no se pueden reducir a un detalle o un recuerdo.

El azul de la rosa azul surgió por el recuerdo de la película el ladrón de Bagdad. A Estela le trajo también ese recuerdo. El enigma fue descubrir que MOndrian tiene también una rosa azul.

El verde que ahora me llama la atención es el de la cabeza de un lagarto. Vive aquí, en el huerto de afuera. El resto del cuerpo es del color normal de los lagartos. Pero la cabeza es verde, intenso, brillante. Es la primera vez que veo un lagarto con la cabeza verde.

--¿Qué estás haciendo ti... tú? --pregunta Elena.

Es la primera vez q me dice tú. Y curioso el desliz, la errata, la forma "ti" en el sitio del sujeto.

Me entretengo en descifrar las metáforas que usa un poeta surrealista que publica en facebook. En las runas de las que escribió Borges trascienden a imagen elevada utensilios y acciones de guerra. En el caso que te digo, las metáforas del poeta ocultan el deseo sexual. Sin la metáfora, el poema sería soez, pornográfico crudo.
 El poeta no me gustaba, era un  mezclador de velocidades y tocinos, pero desde que descubrí cómo, sin darse cuenta, enardece sus ansias terrenales, le he cogido interés.

--Don Jesús --vuelve Elena al austero usted--, hemos tenido buena cosecha de Papayas.

El viernes viene por la mañana. Estaré durmiendo, interpretando en sueños las runas surrealistas, supongo.

Ay qué mala eres
estando tan buena,
yo de ermitaño
y tú en la verbena.

Si no fueses casada
te haría poemas
sin runas sin ranas
sin ninguna pena.

*

Y no más hoy, Pepe.






lunes, 17 de julio de 2017

dilema

Ben Liza escribe en su blog que la política de la actual izquierda española, son delirios escupidos con fuego y estruendo. Supongo que se refiere a la izquierda y española. Está contando haber estado con gente del PP, sensata y normal. En la izquierda me parece que Errejón también es sensato y juicioso. Así lo veo  ahora. En sus tiempos de segundo de a bordo, no me caía simpático.
--Este aprendió política con una playesteision --dije, una vez que lo vi y lo oí hablar en la tele.
Es un hombre que ha sabido estar en su partido, obediente pero seguro de sí mismo. Su política era la correcta, solucionar desde dentro los asuntos que preocupan y no estar usando el tiempo político para engordar moralismos. Y el caso catalán, ya veremos. De los catalanes habló bien el escritor Zamora,
autor de Los secretos de Cuba (novela imprescindible). Dijo que si el resto de los españoles fueran como los catalanes, España sería una gran nación, y no una nación con muchos botarates.
Y si dicen una palabra llegan hasta donde hay que llegar. Dijeron referéndum y siguen con esa matraquilla. No como aquí, que dijeron de legalizar la marihuana con fines medicinales y todavía están quemando plantas que generan sosiego, sensatez y negocios. Las naciones funcionan cuando funcionan los negocios al margen del Estado. El Estado que se ocupe de la Sanidad, la Educación y las leyes laborales, pero que deje hacer negocios sin que intervenga la Justicia. La Justicia está para condenar al profanador de la sacralidad del Estado. El Estado es una cosa sagrada si apoya a los agricultores económicamente y no perjudica económicamente a los comerciantes. Si fuese así, el Club de los Negocios Raros hubiese funcionado.

También fue culpa nuestra. La trigonometría  Inteligencia  Intuición  Instinto chocó contra un iceberg.
Pero ahí sigue, por lo menos en un plano metafísico. Ahora Inteligencia camina por Santa Pus, e Instinto está moviéndose, ya la gente me tiene cansado con que me estoy moviendo; coño lo normal es que vean a uno y hola y hablar cada cual sus cosas o callarse la boca y adiós. Bueno, pero seguimos en el camino. El enigma es Intuición. Tú dices que salga de ese enigma y busque la luz en otro lugar. Ese poema me suena, Viejo

Tú me dices que deje atrás
el espejismo y busque
el olor real de la rosa.
No me desagrada la roja
ni la blanca. Pero, ay,
sé dónde está el manantial
que fluye del designio de Dios.

Sé dónde está el mal
y dónde está el bien.
Sé dónde está la palabra amable
y la palabra cruel.
Sé pesar en la balanza
y pescar en el mar.
Sé cultivar una planta
y cosecharla y venderla.
Pero no sé quién soy
si no me baño en sus aguas.

*



Recuerdo hoy a nuestra modelo cuando iniciamos artistas a domicilio. Qué mujer más grata.

Hoy me bañé en las aguas de Las Teresitas.

domingo, 16 de julio de 2017

Pepe:

Los domingos suelo leer el blog de Martín. Mis amigos poetas  del norte de España no hacían buenas migas con él. Lo tenían como corto de miras. La verdad, en lo profundo, es que llamaron la atención de Martín, crítico con autoridad y poder, y Martín los trató como cochinos.

--Esos amigos tuyos son como los que entran en un cine a escupir a la gente.

Quería decirme que los poetas con los que yo andaba entraban en el palacio de la literatura como elefantes en un garaje.

--El acomodador los tiene que echar.

Y él, el acomodador, no los admitía en el cine.

Martín con el maletín
con la pata coja
no me coge a mí.

No acogió en su seno a los poetas pretendientes y los poetas se enfadaron con Martín. Por cosas menos importantes comienzan las guerras. Martín también era poeta. Y es. El siempre ha querido ser poeta sobre todas las cosas. No es malo. Lucha, como Borges, por salir de la exquisitez literaria y entrar de cabeza en la poesía vulgar, donde las palabras dejan de ser exquisitas.

Ya sé que vulgar es una palabra fea. Pero el adjetivo "popular" es engañoso. En oposición, la denominación poesía culta llama también a engaño. El poeta vulgar puede ser muy culto. Como Borges cuando escribió milongas, que pudieran ser de Carriego, o el cuento El Sur. Sospecho que a Martín le gustaría morir como poeta vulgar.
En la última entrega del blog se inventa un episodio con Pio Baroja de protagonista. Pio Baroja autor de unos poemas. "Ripiosos, destartalados, pero llenos de encanto", dice Martín.

Y reproduce un poema. Tiene encanto, el viejo enamorado que se despide para siempre de su joven amada, pero no son ripiosos ni destartalados.

Ripiosa y destartalada es mucha poesía que se está escribiendo ahora. Cuidado, hay autores que los lees y pones "me gusta". Hablo por mí, porque pa gusto hay colores. De eso hablé ayer con Marcelino. Él dice que sobre el gusto, nadie ha escrito nada definitivo.

Fuimos al TEA a ver la película de la pintora Paula Modersohn-Becker. Según mi gusto, melodráma decadente.
Ahora se ha puesto de moda la mujer como artista valiosa frente al hombre artista opresor. El marido de Paula no parecía muy  opresor. Un poco cohibido sí, pero dejó ir a Paula a París a reunirse con Rilke, etc., y conocer vida y arte. Y le mandaba dinero, que es lo importante.
Por lo menos salían los cuadros de la pintora. Lo mejor de la película.

Luego estuvimos en el Atlántico. Marabunta humana. Bailarinas atrayentes. Nuestra compañía, una ginebra cada uno.

Hablamos de Juan. Hace tiempo que no lo veo. Ya no cato con él vinos en casa del marqués en el Sauzal ni delicias japonesas en Santa Pus. Su novela obra completa de arte literario, también la ha ocultado

el bosque del olvido,
la desidia, la indiferencia.
Escondida duerme
oculta en la maleza.

La película me incita a buscar Rilke. Leo uno de sus poemas de amor. Poesía culta, evanescente. Más intensidad tiene lo que nosotros fabricamos en Letras Arias.
Rilke aconseja que  un poeta no se dedique a trabajos obligatorios.

Deja de trabajar, Pepe.









sábado, 15 de julio de 2017

poesia y pintura

mARCELINo regresó de Lanzarote. Tiempo q no lo veía. Día grato. Fuimos a San Juan de la Rambla. Día grato por la compañía y la casa de comida adonde fuimos. Agradable dominicana servía las mesas. Pero el día climático no muy grato. Cielo encapotado. Eché en falta otra camiseta por lo menos. Y los platos y el vino bien, aunque el quesillo creo q me sentó un poco pesado, se alió con la umbría. Mar gris verde y una montaña que cogí apuntes en la memoria.
Márcel, obvio otras circunstancias, bien, despertando a la poesía. Es una lástima que su obra en verso haya quedado en pergamino

                      sumido en la sombra del olvido

En la guantera del coche tenía un poema manuscrito. En su línea, punteando la cuerda más grave de la guitarra. Poesía realista con la intensidad de los mitos. La vida cotidiana y vulgar de todos nosotros está repleta de mitos. Verlos es la misión del poeta. La misión íntima.
 La más noble, la que concierne a la tribu y a la patria, en los poetas canarios es superar la endecha a la muerte de Guillén Peraza. En versos de cinco sílabas se reduce todo el cuento, y lo dice todo. Ni Alonso Quesada ni Emeterio Gutiérrez Albelo superaron ese poema, ningún poeta canario le ha dado respuesta a aquel romance simple, con palabras cotidianas, vulgares, con maldición incluida. Yo lo intento. Todo mi trabajo en poesía, salvo la íntima y de amor, intenta ese logro.

Poeta hermafrodita

obra que también bucea en el mar del olvido

se acerca, viajando en dirección contraria, a conjurar el viejo romance.

Cosa umbría como el día de ayer en el norte es hablar de obras que están en la sombra, sin haberse dado a la luz, prisioneras, sin aves que les cante al albor y las saque a las plazas y los mercados.
*
A ver qué pasa con el castillo de San Andrés. Mi cuñado Rai defendía reconstruirlo. Yo me inclinaba por lo contrario, dejarlo más o menos como está. En todo caso convertirlo en un jardín japonés. El castillo es como una maceta. Una maceta rota es bella si se la sabe tratar. Esto creo que lo sabe hoy cualquier artista.

¿Pero qué podemos decir nosotros, Pepe? Decir y no pasar a la acción es hablar en balde. Conversación de verano llamaba a eso de hablar sin hacer Roberto Cabrera. Amigo memorable de los tiempos de juventud y madurez animal.

Ya los animales, ¿te acuerdas?, hablamos de llevar cuadros al castillo con nocturnidad y alevosía
y dejarlos allí. Arte pasajero, exposición pasajera. Pero no solo no perseveramos en el empeño sino siquiera iniciamos la acción. Ahora ya la cosa está en manos del gobierno. No me parece que vayan a hacer un jardín japonés ni reconstruirlo, dejarlo como estaba antes de la riadas históricas. El autor del estado actual  del castillo fue la naturaleza. En fin, aquí lo dejo, Viejo.

No creas q no pienso en Arafo, cómo lo estarán pasando. No fui porque el quesillo ayer me tumbó y si hoy me levantaba temprano, por la tarde me iba a entrar la dormidera. No era plan.

Ya cogí el truco de pasar fotos a facebook. Publicar los cuadros es una manera de verlos con más objetividad. Además ves las transformaciones que las fotos hacen del lienzo. ¿Quién puede decir que el arte en la pintura mañana no sea fabricar sobre un lienzo y transformarlo en fotografía? El cuadro real, destino las fiestas de San Juan, hogueras con cuadros. Ya lo hemos hecho, pero en pequeño formato. No en hogueras grandes, en los barrancos.

San Juan, diosmediante, lo dejamos pal año que viene. Hoy es el día de la virgen del Carmen.
Dia de pintar un barco con Ella y el horizonte. Como no tengo lienzo virgen, tuneo cuadros de la época anterior a Nguyen. En facebook puse dos fotos de la fumadora de boliches, la imagen original y la tuneada.
Cuando Elena llegó a esta casa, dijo que tenía que vestir a las mujeres desnudas. En fin, le hago caso. No desnudo mujeres reales, pero vestimento  a las pintadas. Viejos pecados, nuevas virtudes.
Elena y Marcelino hablaron de los cuadros. Elena está contenta, dice que estoy mejorando. Segunda influencia de Mondrian. La primera fue la geometría. Ahora son los colores. Más animados, más diurnos están quedando.
Y a quién le importa todo esto.

A ti, Pepe. Sé que a ti te importa.

Otro día hablamos de los gremios de presuntos poetas. Asunto imortante. Asunto político.








viernes, 14 de julio de 2017

en la plazoleta

Suelo ir a San Andrés.

Desde que soy sabio y santo, miro lo que me rodea olvidado de mi peculiar mediocridad.
En la plaza, cuando salgo de la farmacia, encuentro a Chani en el bar de la esquina. Lo imagino de sacerdote, dando un discurso todos los domingos en la misa, contando en la sacristía con el monaguillo las perras del cesto de las perras y poniendo penitencias a las feligresas que todavía, supongo, creen en el sacramento de la confesión. Uno ve en los demás lo que no quiere ver en sí mismo (perogrullo).

Luego en la plazoleta reflexiono sobre el amor y el deseo. Los niños juegan, el kiosquero no pierde oportunidad de decir algo gracioso, algunos vecinos se reparten por los bancos y a la envenenadora del flamboyán no se le ve el pelo. Esta mujer no me es indiferente. Me inspiró un personaje de la novelita. El puto, en un momento delicado de su existencia, considera, mirando la casa no poco deseable de la señora, conquistar a la dueña de la casa.

Viendo el panorama apacible de la plazoleta se me ocurre un cuadro. Una dama apacible pasea por un puente, no con un perrito sino con una rata, bajo una lluvia (orbayo) azul turquesa. Pienso el cuadro pero no lo voy a pintar.
Pienso en el amor y el deseo. El amor es capítulo aparte. El deseo, no unido al amor sino en estado puro, mantiene la vida en movimiento. La ausencia de deseo conduce a la apatía. Los budistas dicen que al nirvana, todo lo contrario de la apatía. Pero cómo y dónde está el camino de Buda, yo no lo sé.

Ay, Pepe. ¿Focalizarlo en otro lugar, en otro olor, en otra luz?... No sé, puede que llegue a La Maldad un ovni y los marcianos me lleven a dar una vuelta por los planetas...

Me temo que en todos los astros
oiré el manatial...

Viejo, puede que sea este el tiempo de transformar uno de nuestros lemas de batalla. El que supongo que aún sigue en el mirador de los artistas:

Aceptarlo todo
Confiar en nada

y poner

No aceptar nada
Confiar en todo.

pIÉNSALO.

Lo d Arafo me deja con pena. Ay si hubiese sido el rancho de Jabalí... Todos amigos. Si uno desfallece no importa.

bUEN DÍA, vIEJO. cON CONFIANZA...

Letras Arias

Colección Animal
edición Pepe&Chito

poema declamatorio de Ton Gal


Bajo qué ramas
corazón morado
te estrechan amarillos.

Saltas
mientras sueño
creyéndote en mi alcoba,
Los pies descalzos
cuando te vas.

Lloran las colinas
hasta oír
a quien aguardo.

miércoles, 12 de julio de 2017

continuación

Ay amigo del alma
entre que ayer mandé la carta sin terminar y que esta noche no duermo, aquí estoy otra vez. No duermo porque no hago sino pensar en quien amo. El deseo sexual es más democrático, pero prefiero la dictadura del amor. Y el amor nada. Y yo aquí, un poco mejor pero todavía imposibilitado para blandir mis armas y salir al mundo a buscarla y que sea lo que Dios quiera. Esto es una jodienda. Ya que no sé nada de quien me tiene encarcelado el alma, el cuerpo y el pensamiento, he procurado conformarme con el deseo, pero tampoco nada. No encuentro hembra placentera que me quiera a mí.
Dice un filósofo que el amor es una trampa que la especie tiende al individuo. El amor es el cuerpo, ¿te acuerdas? Pero no es su cuerpo lo que especialmente quiero, que se guarde su cuerpo si  quiere y que su mente bague por donde le dé la gana. Pero bueno, esto es un poco complicado de explicar. Es complicado de explicar porque yo no lo entiendo.
Hace mucho que la insensatez humana está ahí. Luchar contra la insensatez es hacerla más gorda. Y tan inútil como luchar contra la insensatez de la naturaleza.
Y de política qué más te digo? Se me pasaron las ganas de hablar de política.
Se me pasaron las ganas de hablar.
Espero que estés bien.
Un abrazo.
Pepe

Un cuadro no es una pipa pero puede ser un fragmento de la vida. En aquellarre (aunque ahora, después de gozar colores primarios, ya no parece un aquelarre), el personaje principal sobra. Le quita olor al cuadro, lo embrutece. Como se supone que soy libre, lo puedo cubrir con pasta nueva y dejarlo camuflado, o mejor oculto, desaparecido, en el paisaje.
Pero ya prefiero no ser libre, o por lo menos esperar tu mirada clínica. En realidad, ya sabes, en esta época de la vida nada de lo que es humano me interesa. Me refiero a la pintura. Y a la política. No me interesan los personajes principales, ni los secundarios. Los que están en la oposición buscando grietas en el panal de miel, buscando colarse en el panal y echar a los zánganos que están dentro y aposentarse ellos.
Recuerdo, de los tiempos de instituto, al profesor Vives. Mallorquín en Tenerife. Profesor de francés en el Andrés Bello. Una vez nos dijo que no nos fiáramos de las noticias y comentarios políticos en los periódicos. Si leíamos blanco, la verdad era negro. Y al revés.
De la política me interesa lo que tiene de teatro. Comedia en tiempos de paz y drama en días y noches de guerra. Teatro mucho, verdad muy poca. Y eso que, según un astrólogo serio que conocí en la juventud, estoy más capacitado para la política que para la literatura. En fin, no soy el único en este mundo que se equivocó de oficio. No hice carrera política porque la puta honestidad no me dejó. Pude haberme metido en un partido con posibilidades, y hacer dinero y hacerme notar. Pero no creía ya entonces en ningún partido político, sin darme cuenta que meterse en política el primer requisito es darle una patada a la honestidad. Perecer honesto pero no serlo. Burlar a la ley pero parecer que la defiendes y la cumples a rajatabla.

martes, 11 de julio de 2017

poesía

Pepe

¿me echabas de menos? Aquí estoy de nuevo. Con ocurrencias poéticas.

Lamenta Monedero
lo que pasa en Venezuela,
Maduro lo tiene duro
y esto a mí no me alegra.
Buena es la concordia,
mala es la guerra.
Quien no vive de amor,
el odio se lo lleva.
Y quien amor ni odio
tiene en esta tierra,
lo vence la desgana
y la indiferencia.

Estos que van de buenos
y sólo en los malos piensan,
ya verás cómo camban
lo que con verbo enderezan.
Eso pasó con Carrillo
y pasó con González,
en el verbo los alardes
y lo demás pal bolsillo.

No sé si estoy en lo cierto
o en lo incierto me adentro,
22 son las cartas
y la mía no encuentro.
Se adentró Emperatriz
en opaco silencio.

Qué importa Venezuela,
qué importa Monedero,
si la Reina está presa
en castillo de hielo.

Bueno, Pepe. La novela quedó lista. Tiene empaque. Aún puede que le sobre algo pero eso aún sobre la marcha. Publicar en papel de nuevo y juntos los dos, anima a trabajar lo viejo. Trabajado está. Todavía puede ir a un poco mejor, pero mejor dejo descansar la nívola. Ahora estoy más lírico que novelista. Alas de poeta, amigo Pepe.  Me entretiene la poesía satírica, porque la de verdad no quiere ahora visitarme. La palabra verdadera está ahora en silencio. Y el silencio hay que respetarlo. Pero me temo que es un silencio semejante al de la reina de los hielos. Poesía sería  piadosa conmigo si me diese la palabra que deshace el hielo de un corazón herido. En el cuento de Andersen, la amiga va a rescatar al amigo. En mi cuento, el amigo no sabe cómo ir a rescatar a la amiga.

¿Tú sabes?

Acuérdate del azul turquesa.

lunes, 10 de julio de 2017

panorama

Pepe

pasan los días y nada, no hay modo de saber el camino. Pero caminamos. Hoy en San Andrés estuve un rato con Chani. Buen amigo. Ahora le ha dado por decir maricona a todo el mundo. San Andrés, pueblo de nombretes, ya lo empiezan a llamar con ese mote.
También vi a Pepe, que venía de la playa. Se parece con Goya, tú ya sabes. Le empieza a fallar una pierna pero lo soluciona nadando.

--Yo tengo una obra de teatro que dice bienvenidos y no bienvenidos. No dice malvenidos. ¿Te das cuenta de la sutileza, Jesús?

El pueblo, visto desde la entrada, tiene una vista pictórica. A ver si pillo un lienzo manejable y me pongo allí a tomar apuntes a lápiz. El carboncillo si no hay fijador, es un desastre. Haces algo figurativo y cuando llegas a casa, se ha convertido en abstracto.
Como nadie me trae lienzos, estoy pintando sobre cuadros viejos. El que te gustó a ti el otro día, el que está en el patio, lo cubrí con colores primarios. Quedó más luminoso. Y otro que parecía un aquelarre, ahora parece una merienda campestre entre gente que se encuentra. No sé, ya lo verás.
Otro que nació de un apunte en la plaza del Príncipe, lo cubrí con violeta claro y ganó, parece que tiene espacio, si lo miras con buenos ojos. Porque la perspectiva es un desastre. La mesa, que se supone que está bien puesta, parece que está volcada, en vertical.
El cuadro de la rosa azul puede que tenga algo de magia. Han sucedido cosas en torno a ese cuadro. Si te acuerdas, tráele azul turquesa. Me dijo que te lo recordara.

Sigo revisando la nívola. Voy a llamarla así, como el desterrado en Fuerteventura. El personaje principal es más bobo que yo. Se parece a mí en que le da por pensar y reflexionar. Pero todo lo que reflexiona y piensa es lastre. Puede que le borre todos los pensamientos. Con lo que hace o deja de hacer ya es suficiente para demostrar que le falta un agua. Por lo demás, hay por lo menos cuarenta personajes femeninos. Esto puede ser lógico, un puto con cierto valor suele conocer muchas mujeres. Pero la lógica de una novela no es la lógica de la vida. La multitud debe estar representada por lo más cuatro personajes. Otro fallo de la novela son dos historias que no acaban de casarse. Una es ficción. El narrador dice haber escrito El túnel (de Sábato), autobiografía, y habla en consecuencia. La otra historia está inspirada en la realidad. Un hombre que comete un crimen, en el caso del túnel, no vive más o menos alegremente una aventura posterior. En fin, algún enlace habrá. A ver si lo encuentro.

Más cosa quería contarte, pero no quiero entrar en dilemas emocionales.

Todo se andará.

sábado, 8 de julio de 2017

la palmera

Pepe

quitaron la palmera del jardín enfrente de  la casa. Ahora el pedacito de tierra tiene más claridad. La palmera era un peligro, alta como un  gigante, a veces caía una palma como una lanza contra el suelo. Días de viento, palmas sueltas. Podía matar a alguien. Ahora  me entero, me lo dijo el vecino Nicolás en Ibrahím, que una sanadora del barrio recogía los frutos de esa palmera para curar las almorranas.

--Ya no hay palmera, ya no se posan las palomas a cagar. ¿No viste cómo tenían cagado el banco?

El banco sí lo he visto pintado con cagadas de paloma, pero no sabía que los millares de pepitas que cubrían la tierra podían curar las almorranas. En fin, un jardinero intrépido se subió a lo alto y fue cortando y cortando y ya no hay palmera. Sólo quedan las raíces y el tronco a ras de tierra. Más luz.

Más luz también tiene el cuadro que he estado recomponiendo. Como no tengo ahora tela virgen, tuneo la propia obra, Pepe. La tendencia de ahora, convertirlo todo en paisaje, sin más seres vivos que la floresta y los animales nobles. Este cuadro me jode trabajarlo porque tiene figuras humanas, feas todas. Mucha pasta tiene el cuadro ya como para convertir las figuras humanas en hojas de árboles. Ahora le voy a poner amarillo. Trabajo a ciegas, Pepe. El instinto, seguro de sí mismo en su infinita ignorancia, ha dado paso a la intuición. El brillo de Intuición es la única luz que me guía en este desierto de ausencia casi total de conocimiento inteligente o instintivo. A ver dónde llego. Dónde llagamos, Pepe. Este camino hay que andarlo con tiento.

La rosa azul está en reposo. Rai intervino, con delicadeza, con cuidado. Puso un poco de verde en una hoja. Mi hermana también en otra hoja. La rosa tiene ahora tres pétalos que parecen más blancos que azules. Seguro que te están esperando, con azul turquesa...

La mesura se impone. La luz que me guía no viene a verme pero la siento brillar. Y no ahí fuera, en el mundo, sino en mí por dentro. Esa luz me alimenta y me da calor. Misterios suceden.

Pepe, sí, estamos otra vez en la carretera.


miércoles, 5 de julio de 2017

el árbol de la plazoleta

EL flamboyán de la plazoleta me vio crecer. Ya no lo sé, pero entonces la hojas tenían una textura encantadora. Lo contrario que un sauce que conocí años después. El sauce fue amable conmigo pero las hojas eran pegajosas.  Bueno, Pepe. Recuerdos. Se pone uno a recordar y no termina. Mi vida es una novela, decían las mujeres del tiempo en el que me admiraban las hojas del flamboyán. Cerca de este arbusto nos sentábamos de noche los chiquillos y nos poníamos a inventar canciones satíricas.

seña Petra se cayó
en un hollo oscuro.
Ceferino la vio
y...

Aprendíamos que el sexo, el juego y la palabra eran tres cabezas del mismo animal. El sexo a escondidas, el juego a la vista de todos, y la palabra en todas partes. Públicas y escondidas. Las públicas eran meterse con Ceferino. Las escondidas eran contar las historias del cura y de la iglesia.

Al que era de dentro y cantaba cosas de fuera le tiraban tomates. Me acuerdo que los veranos había circo o escenario en la plazoleta. El del escenario solía invitar a que subiera gente y cantara. Una vez salió el rubio y lo hundieron a tomatazos. No el rubio del otro día, aventurero y seductor. El que te digo ya no vive. Se fue de este mundo. Más tarde le dio por la soledad y escribía poemas. Yo tuve varios en papel, con su letra. No estaban mal. No eran ripios.

Poesía, palabra fea en nuestros lares.

Otra vez, esta vez era el circo de Bandoneón (?), al aire libre, en la parte de la plazoleta donde hoy está el kiosco de golosinas, revistas y periódicos. Primero cantó el cantante del circo. Yo soy un viejo verde. Luego salió el payaso y me invitó  a participar. Participé. Tuve éxito. Durante un tiempo me llamaron el ayudante del payaso. A mí no me gustaba ser payaso. Yo quería ser jugador de fútbol. Tardé tiempo en darme cuenta que no estaba hecho para un balón de oro. Como portero o central era bueno. Tan bueno que me dio reparos ser tan bueno y me retiré.
Tiempos aquellos. El alimento llegaba del monte y del mar.

Y un verano se asentó en el pueblo una artista. Pintora. Ponía el caballete al aire libre y una modelo, una niña, sentada. Con una cesta de mimbre sobre las rodillas. La niña del cuadro era tan bella como la real. Una vez estaba hablando con la pintora. sentado en la casa donde se alojaba, la pintora y yo solos, hablando los dos, y una vecina en+tró de repente y me sacó de mala manera. No sé qué pensó la vecina.
Yo viéndola pintar quise ser pintor nada más. Y le preguntaba qué tenía uno que hacer para ser pintor, cuando entró la otra mujer, la del pueblo, como una furia, como si yo estuviese allí dentro cometiendo un pecado mortal.

Me jodió porque en ese momento la pintora estaba a punto de decirme el secreto de su arte. Se alojaba en una casa que había frente al flamboyán. La casa la derribaron y sobre el solar levantó otra de más lujo la mujer que vive allí ahora. Dijeron que ésta es quien envenena el flamboyán. Dicen que porque le molestan  las hojas. No sé, puede ser. Sé que hasta le molesta el canto de los pájaros y que se siente rodeada de chusma enemiga, y tiene ganas de  irse del pueblo pero no se va.

No sé por qué me intriga esta vecina. Conmigo siempre ha sido amable, su tema de conversación conmigo era los enemigos que la rodeaban en la plazoleta y en todo el pueblo y las ganas de marcharse de San Andrés. Quizás es una persona que necesita tener enemigos para sentirse viva. Quién no. ¿Quién no necesita enemigos? Si no los tenemos, los inventamos.

Lo malo de esta teoría es que si los enemigos son un invento, entonces los aliados también. Soledad cósmica, Pepe.
Una vez esta mujer me dijo que moviese la antena del televisor en su casa, porque estaba mal orientada. No subí. Le di largas y tuvo que llamar a otro. No quise ser su aliado. Si no, hubiese subido a su casa y orientado la antena.

Bueno, viejo amigo. La tierra sigue girando y acaba de salir el sol.


sábado, 1 de julio de 2017

más pinturas

Viejo

Llama la curiosidad los compases de la danza del destino. Destino individual en este caso.
En trabajando en la editorial Jucar, leí libros que disfrutaba ganándome el sueldo con la lectura. No sólo descubrí allí a Jim Thompson y a Rubén Fonseca, entre otros autores más que apreciables, sino que me ilustré con cosas de teosofía y antropología. De esta última materia, recuerdo especialmente a Malinowski y a otro que contaba sus avatares en un pueblo marroquí. De Malinowski leí una obra de su estancia en Tenerife.
Pero vamos a lo que quería contarte. El caso la rosa azul. Ayer vi aquí varias obras de Mondrian antes de ser totalmente devoto de los cuadraditos con colores primarios y negro. Su etapa figurativa, desconocida hasta ahora. Entre ellos especialmente Rosa azul. Yo pasé una larga temporada que, por influencia de Mondrian, no pintaba sino cuadrados sobre la superficie. No con la delicadeza del pintor teosófico.
Significativos, en mi sentir, están dos cuadros. Uno lo conserva, supongo, la escritora Candelaria Quintero. Es un cuadro muy bueno, porque el autor que le dio el aroma a ese cuadro fue el viento. Yo había  usado bastante óleo en la composición. Quedó agradable de ver, sin más. Lo saqué al balcón para que secara, lo puse sobre hojas de periódicos. El viento, muy fuerte, hizo que las hojas flagelaran sin contemplaciones, durante un día entero, la pintura. La cosa adquirió una textura que yo no hubiese conseguido ni por asomo.
El otro no recibió la ayuda del viento. Quedó más humilde. Está en casa de mi hermana, sobre la nevera. En este caso el azar también ha jugado, sin embargo, su papel. Mi hermana pintó la cocina, pintura de brocha gorda, de blanco, y una gota cayó sobre el cuadro. Allí está. Lo curioso en este caso es que una de las reglas de Mondrian era la ausencia del blanco. En fin, enigmas nunca faltan.

Ayer estuve viendo obras de Delacroix y Rembrant. No gocé el asombro que tuvo Van Gogh. Más bien comprendí a Ingrid en su rechazo a Delacroix. Y me acordé de la copia libre que hice de La gran odalisca. La tiene nuestra amiga Carmen. No sé dónde. Si en el sótano o en el cuarto de los trastos. Hace tiempo que no tengo la suerte de ir a su casa, espléndida, acogedora, agradable.
Ay, Pepe. Todavía estamos en párvulo. En los inicios de un largo camino no siempre fácil de andar.
La novelita de marras está más avanzada. En cuanto vengas por casa, coges una copia. Tu plan me anima a sacarla a flote. Y no digo más nada.
A fuego lento tengo unas lentejas. Pero me quedé sin vino. A ver si mi cuñado cumple y me trae un bukái de su cosecha. Un buen vino ayuda a comer. Y la materia de Jabalí ayuda a trabajar. Pero me da corte llamar al amigo sólo cuando necesito materia.
La Serpiente, leí en un libro barato, es diestra en hacer que los otros trabajen para ella. Menos mal que lo que da a cambio, si no tiene negra el alma, no es velula. Bueno, Pepe, sin  más historias. No demores mucho la visita. Con los demás animales, si es posible. Me pregunto que estará haciendo Cachibuche. ¿Se habrá dado al paisaje? ¿Estará en dique seco?...
Me pregunto que será de Intuición. ¿Habrá rencontrado el rumbo sereno y místico o seguirá llorando lágrimas verdes?

El gato apacible ha encontrado acomodo junto a la tabaiba. Prefiere la tierra a un colchón.Por si acaso, es hora de cerrar la puerta de la calle. Y de parar de tanta misiva seguida.

Esperando noticias tuyas...