martes, 2 de marzo de 2010

Wagner en el horizonte

Posprograma. Juan Royo se retira al Medano, a cumplir con su obra inédita. José María Lizundia profetiza que José Rivero Vivas será el único de entre nosotros que quede vivo en la posteridad.
Ninguneado durante demasiado tiempo, Jósé Rivero Vivas no sólo merece la posteridad. Pero por Dios, que tampoco nos la quiten a nosotros, esa santa posteridad, también no las merecemos, incluido José María Lizundia y su hemano Víctor Roncero, que el próximo martes traerá a su otro hermano, un devoto de Wagner. Facismo puro entre tanta mentecatez democrática.
--Termino la última y nos vamos --dice Beba, en el Monterrey.
La última y nos vamos, y la luna llena sobre la mar en calma.
Monterrey. Posprograma. El Wary cuenta las ratas que vio en Bruselas. Las mataba, desde su ventana, con botellas llenas de agua. Le dije a Wary que fuera un día por el prograna. El hombre tiene cosas que contar. Los sicilianos, en una cárcel francesa, lo adoptaron porque sabía jugar al fútbol. No tanto, pero casi, como el guanche Cristiano Ronaldo.
--¿Pa qué coño libro? --se pregunta Beba--. Descanso más trabajando que arriba en casa. Me cojo cada berrinche arriba, y ahora a acostarse. Y mañana ir a trabajar otra vez. No descanso nada. Tengo ganas de llegar a casa, tomarme el café y no hacer nada. Hace mucho tiempo que no sé que es eso.
Dos horas antes en el chino, cerca de la Recova de S/C, con Marcelino el oyente, con ordenador nuevo, pero esto es otra historia.

2 comentarios:

Ramón dijo...

Me dicen desde el Sur, que el programa de ayer estuvo soso, que el puticlubvisual no daba para tanto, que muchas bocas pa una sola "cuchara". De 'el oyente' tampoco sabemos, esta vez, su opinión. Quizás, tampoco lo escuchó. Y para el próximo programa, Wagner. Pues nada, que les vaya bien, porque a mí eso me cae eso muy lejos, que (como Lizundia) no tiene uno por qué tener opinión para todo.

Jesús Castellano dijo...

Ramón, que suene la música. A lo mejor aprovecho la coyuntura y leo algún poema mío, de los antiguos, que suenan a Wagner, me parece a mí, y música dionisiaca al fondo... pero sin perder la postura apolínea que nos caracteriza. A lo mejor de aquí al próximo martes, Diosmediante, la cosa te cae más cerca. Hay que estar, en las maduras y en las duras, y a Juan le perdono la fuga esta vez, porque de su exilio en el Médano seguro que vuelve con buenos regalos para sus lectores. A Marcelino vamos a tener que cambiarle el nombre, el no oyente, porque ayer estaba enrollado comprando un nuevo portátil y se escaqueó otra vez...