Que recuerde empezó en una librería muy elegante, en La Cuesta, y yo sin achaques y con todos los dientes al completo Fuerte y flexible. Mientras miraba Belén los libros, yo con el cuerpo entero y brioso coordiné con la librera mayor (mujer estilizada, madura y atractiva) un romance superficial pero, por lo que sea, sentí que la librera, muy feminista, podía molestarse y puse cierta distancia. Belén, entre que hojeaba los libros, me propuso que la acompañara a ver una peli en el cine pero antes teníamos que pasar por mi casa y yo darme un baño y cambiarme de ropa. Antes de salir de la librería, la librera mayor me comprometió a que yo la cargara al hombro y acompañarnos. ¿Qué podía hacer? Cargarla al hombro y que nos acompañara. En un momento dado Belén se perdió de vista y yo me extravié, con la elegante mujer librera sobre mis hombros, que no pesaba nada, era una mujer liviana y elegante. A la altura de Vistabella me extravié y me metí, con la librera elegante al hombro, por un camino equivocado. Cuando volví a ver a Belén, ella estaba en la orilla contraria de un río. La única manera de alcanzarla era cruzar el río. La librera no sabía nadar. Tuve que alzarla lo más alto posible y me metí en las aguas y crucé el río. En la otra orilla estaba Belén con otra gente, entre ellas Ramallo. Era gente amiga. Pero peligrosa. Pertenecía a una banda de criminales. La librera desapareció del sueño. Luego me metí con R y B en un barrio elegante, de casas ajardinadas y lujosas (recuerdo una con verde claro y otra con azul encendido). El entramado urbanístico terminaba en un borde de un barranco seco, con pronunciada y prolongada caída. Apareció por allí un tío mal encarado, de una banda criminal contraria, que casi estuvo a punto de matar a Ramallo. Logré salvarlo. Tuve que matar al sujeto agresor y tirarlo al fondo del barranco. Y junto con B y R volvimos sobre nuestros pasos, y fuimos amparados, de otros nuevos agresores, por los criminales aliados; logramos salir de aquel laberinto. De la librera no supimos más. Desperté antes de llegar a casa, y de bañarme y cambiarme de ropa.
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