Convertir el movimiento woke en ideología de izquierdas ha sido el arte de birlibirloque de una de las ramas del Capitalismo. La realidad ha sido sindicatos comprados y medios de comunicación. Chiste para El Jueves.
Nguyen sacó varios libritos, tiradas casi para regalar unos pocos y vender otros pocos. El más interesante es uno que cuenta parte de su vida. Su comunión con la belleza de la naturaleza es extraordinaria. Sus historias reflejan los patakíes de la religión yoruba.
De esas historias procedentes de Africa y arraigadas en Brasil, Cuba... la que más me importa, por motivos literarios, mueve la acción en Vertical blues, es la violación de Oggún a su madre. En el patakí, él es el primero que se arrepiente, y abandona su trabajo y se esconde en la selva. Oggún es el orisha que abre los caminos. Sin él, los caminos se cerraban. Le rogaron que volviera. Tuvo amores fuertes con Oyá, la diosa de la guerra y el baile, hasta que Oyá, harta del trabajador Oggún, se fue con Changó, pero esto es otra historia.
Vi cómo lo pusieron a caer de un burro los filósofos de la Fundación Gustavo Bueno, a Jesús G. Maestro. El mejor discípulo, a mi ver, que tiene Gustavo Bueno. Los otros buenistas le tiraron piedras, drones explosivos. Baratura. Entre otras cosas, lo atacaron por su interpretación del mito de Narciso. Narciso es el enamorado de ssí mismo, le objetaron. Le dieron explosivos a Maestro. Acabo de oírle decir, en una charla sobre un poema de Miguel Hernández, que también hay un narcisismo gremial, el que origina las religiones, las filosofías, las ideologías y los libros de autoayuda, y va el hombre y escribe el mejor libro de autoayuda que se ha escrito en este siglo: Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI. Tiene más cinismo que Cervantes. Lo que Maestro no aguanta es el cinismo de Borges, un cinismo de engañabobos. Es el mejor comentarista de la literatura de Borges que conozco.
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