viernes, 16 de diciembre de 2011

lo sencillo y lo complicado

"En las dificultades, si al leer las encuentro, no me desgasto las uñas", escribió Montaigne. Por mi parte, las tengo más que mordidas intentando escribir o decir lo que tengo que decir, y no hallo todavía el modo. "En la simplicidad sin nombre no existe el deseo. Sin deseo es posible la paz y el mundo se ordena por sí mismo", advirtió Lao Tse varios siglos antes. He buscado en más maestros cómo, no decir la dificultad que quiero resolver (decir esa dificultad es sencillo, lo complicado es que dejarla aquí escrita acarreara un mal a alguien. Sólo es aplicable la ley del Talión con los enemigos, pero con los amigos no. No con la gente que, de alguna manera, estimas, aunque intenten golpearte. Claro que procuras defenderte, pero si defenderte puede ocasionar una desgracia, o desvías el ataque y el otro cae por su propio peso y desatino (eso aprendí en clases de judo) o evitas la pelea. No quiero pelear con quien me ha hecho más bien que daño, aunque hoy de un modo torpe, no sé si por maldad o porque se la va la cabeza, quiera hacer daño por la espalda. Por delante la adulación, ay lo mucho que te quiero, y por otro lado sembrando cizaña. En cuanto a mí, poco va a crecer la cizaña. El error con una persona en el pasado ya está casi subsanado legalmente, y en lo emocional si hay rescoldos sólo son cenizas. Delito de injuria, me dice una amiga, es que me llamen maltratador peligroso. Delito de cara a la Ley. Para mí: sólo es una descarga emocional, incluso saludable. Taponar las descargas emocionales puede matar, más que el tabaco. (Si es que es verdad eso de que fumar mata, tanto lo repiten). Que se emplee el anonimato ya no es tan ético. Pero tampoco me interesa mucho la ética. Tantas veces la ética se convierte en un disfraz hipócrita, y es más peligrosa que no tenerla. En fin, el caso es que cuando se implica a otras personas que no tienen que ver con la guerra que se está librando... (Cómo pasa el tiempo, ya sólo tengo cinco minutos de ordenador).

1 comentario:

Campanilla dijo...

Recibo un par de llamadas de contenido similar:

Juana, te ha dejado Jesús por el blog? ¡no me lo puedo creer!

No, mujer, eso sería muy cobarde y desconsiderado por su parte. Ya tuvo el detallazo de mandarme un correo personal por si no lo había pillado o leído, en el que de paso metió una buena perla negra.

¡Ah bueno, así si! ¡donde va a parar! jajaja y ¿le contestaste?

Claro, no soy tan desconsiderada. Le deseé lo mejor, (se lo deseo de verdad) y aquí paz y después gloria.

Aprovecho para desear una FELIZ NAVIDAD a todos los lectores de este blog que se rieron de mi.