lunes, 20 de septiembre de 2010

ESPERANDO A MAÑANA

--No hagas caso... esas mujeres te enrollan con esas boberías, y siN que te des cuenta te tienen en sus manos --dice Marcelino.
Se refiere a Raquel, la cubana. No tenía que haberle contado la tarea que me impuso, para alejar a las sombras malas que me rodean. Marcelino es un positivista lógico, o un hombre que piensa sobre el pensar, como dijo un ya lejano y apreciado amigo entonces. No sé qué mal puede ocurrirme en que prenda un incienso de vainilla y una vela blanca y pase la mano sobre el humo de la vela y rece el poema que me mandó rezar:

Humo blanco sagrado,
llévate contigo el humo negro
que me acecha, y envuelve
con tu aroma el aura nueva
y limpia de mi cuerpo.
Dame paz y tranquilidad
y devuelve la claridad
a mi mente...

Más me inquieta lo que me dijo sobre la mujer dicharachera que yo conocía recientemente y que no me convenía para nada. Sin duda, se refiere a la oyente de la playa. Dentro de unos días volverá del Sur y quiere verme y hablar. Habla por los codos. En fin, pienso que esta faceta de los consejos de Raquel la mueven los celos. La oyente de la playa es dicharachera pero no creo que le haga mal ni a una hormiga.
Como yo a las cucarachas de la cocina, que si no lavo la loza, enjambrean el poyo de lo lindo. Con lavar la loza de la cena, y no dejarla para mañana, y pasar un paño por la mesa donde cenamos, y ya está, que vivan las cucarachas (hay de varias clases), esos animales benéficos y curanderos. Me han dado el don de sus antenas, y agradecer es necesario para que vengan bienes y huyan los males.
Otra que volvió a dar la lata es la catalana. Le escribí en su momento que no quería que publicara mis cartas, pero como si nada. Ahora me vuelve a escribir que ya su libro está en la imprenta. En fin, no voy a luchar contra los molinos. Le he vuelto a escribir que, siendo textos de los dos, la autoría también me pertenecía. No sé si se dará por enterada. Como es bipolar, con un polo oye lo que le digo pero con el otro lo olvida y va a lo suyo. Que fluya el destino.
Orlando me pregunta si he corregido su prosa sobre San Andrés. Vaya si la he corregido. Los dos primeros folios los dejé impecables, pero tuve que añadir de mi cosecha, o mejor dicho, de las musas o los ángeles que me facilitan la ejecución del oficio. Según la ciencia judía, mi ángel es el de la elocuencia. Válido para ser abogado o escritor. Lamento no haberme dedicado a lo primero. Ya es tarde para desandar el camino.
Y mañana, martes 21, en La Puerta de Radio Unión Tenerife, un acontecimiento notable. Invitado:

IGNACIO GASPAR

un autor al que hay que darle de comer aparte. Su estilo y su visión del mundo no se parece a nadie. Su desgracia es haber nacido y trabajado en unas islas sobre las que escupen sin consideración. Sin embargo, la ley de la vida hará justicia. Ignacio Gaspar es único. Nadie en el mundo ha escrito como él. Yo he tenido el honor de trabajar su obra, porque también soy muy bueno, y en el ordenador, si no se estropea, tengo algo que maravillará a todos los que valoren el buen vino. Me lo reservo. No me invitarán a comer mañana, pero es igual. No necesito comida. Necesito verdad, aunque sea verdad literaria, orbe peor que el político. De vez en cuando, sin embargo, algo como Ignacio Gaspar. Un acontecimiento. Da igual que el programa salga bien o mal. Volver a verlo y hablar con él, ya es una gran fortuna.

1 comentario:

Campanilla dijo...

Ya está una un poco hartita
de que le llamen y vaya,
bien sea la cubanita
o la oyente de la playa

Razón tiene Marcelino
cuando te pide prudencia
creo que es un desatino
pasar por esa experiencia

A las Palmas te marchaste
para estar con la vidente
y a la palmera en la playa
pa palicar con la oyente

Más te valdría venir
donde te quieren de veras
sin engaños ni elixir
ni sombra de las palemras

Razón tiene nuestro amigo
cuando dice del amor,
querer y no ser querido,
lo peor de lo peor
pues el tiempo ya es perdido
y el amor ya no es amor.